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miércoles, 23 de agosto de 2017

dónde no cruzó la ciencia

Se presento santa rosa, temporal de la leyenda y llevaba una semana apaciguando una seca, se habían cortado los caminos aislando gente y
hacienda la estancia se despertó en un rumor de tragedia, la mimosa
del patrón había amanecido enferma, era una rubia preciosa, un ángel
sobre la tierra y a juzgar por el estado no alumbraba cosas buenas,.

El patrón por el teléfono le hablo al doctor que saliera, que le iba a salir tan bien para adelantar a su enferma, pero al llegar al arroyo a cruzar los dian
de yerba si estaba afuera los caus de mas de 2 cuadras y media, allí
termino el camino, allí siguió la tristeza, la madre abrazada a su hija miraba
el agua revuelta y el doctor en la otra orilla dando recetas por seña,.



Ilumino la tormenta y recortó en la llanura, un relámpago de a cero a un gaucho de tez morena, que venía en un tordillo, galopeando a medía rienda, paro y freno al caballo de un salto de echo pie a tierra, su saludo fue diciendo, aquí estoy pa' lo que quiera,.

La madre le quiso hablar pero la ahogo la tristeza y el padre tartamudeando le decía a medía lengua, sabe señor lo que pasa es que está muy grave mi nena, mire el doctor donde está pero hasta allá como llega, entonces dice el moreno, no está muerto quién pelea,.

Desensillo su caballo, le sacó recao y rienda se acomodó el chiripa descalzo las nazarena, de un salto volvió a montar y gritó con voz serena "lo único que le pido que me la den desenvuelta, ya ven que el diablo anda suelto, pero que Dios me proteja .! vi a llegar con mi caballo donde no paso la ciencia,.



Se volvió corriente arriba pa' después tirarse en ella, el sabía que su tordillo iba a cumplir su promesa porque un sabio jamás, desmereció la leyenda, cuando llegaron al medio, remolinos de tragedia, querían sacar del brazo aquella flor de inocencia, que apretada sobre un hombro y acostada en la derecha parecía un escapulario sobre un albardón de tierra, cuando llego en la otra orilla y se afirmó en la rivera, vio que la mano de Dios le había encendido, una estrella,.

Allí se la dio al doctor, palmeo al pingo en la paleta y le dijo
bueno hermano, está al medio tu promesa, ahora descanse un ratito
te voy a exigir otra fuerza, a las dos horas y media, estaba en negro de vuelta, con la chiquita en los brazos y cumplida su promesa, por lo
que dice el papá, 'Se ha ganado esta carrera y usted cuanto va a cobrar',.

"Yo ni las gracias si quiera, cuando hago de estas gauchadas, nunca fijo recompensa pero si voy a reprocharle, para aliviar a mi
conciencia de que hace unos cuantos años, dice que por muy chamon usted me echó de una yerra,.

Le voy a hablar por mi caballo, el fue quién cruzo a su nena
y aunque es un pobre animal, quiero que toditos lo sepan,
que aquí nadie es más que nadie, frente a la naturaleza, a mi que
por ser moreno, la sociedad me desprecia, que por pobre
y por humilde no pude ir a la escuela y aunque señora le pido cuando,
haga dormir su nena, en esas noches de lluvia,
en que el sueño la mandrerea, enrede un cuenco como este que
tiene olor a pobreza, de que este moreno viejo, que no conoce
una letra que por pobre y por humilde, no pudo ir a la escuela
cruzó donde hace un momento, no pudo cruzar la ciencia.
- FUENTE -

"Donde no cruzo la ciencia" Marcelo Miraglia

domingo, 20 de agosto de 2017

Lectura en silencio y a viva voz-

25 de agosto
Un clarín de madrugada
estremece la nación
anunciando en su tonada
que la misión se cumplió.

La patria es libre y derrama
el brillo ardiente del sol,
América entera se alza
para rendirle su honor.

Uruguay ha conquistado
su libertad con amor
y la audacia de sus hijos
enaltece la nación.

Por las calles de empedrado
se hace guitarra la voz
y recorriendo balcones
va a prenderse en un fogón.
Allí los morenos cantan
y su canto es resplandor
del veinticinco de agosto
que brilla como un farol.

(Tamboriles)

Danzan que danzan los negros
con el ritmo del tambor
y es su ronda sortilegio
en los brazos de carbón.

Centelleando en las caderas
se siente el borocotó
y un abuelo se adelanta
apoyado en su bastón.

La sangre caliente corre
por los cuerpos de color
y la Mama Vieja entona
al son de su quitasol.


 25 de agosto

domingo, 16 de julio de 2017

Tal como lo ordenaba la Convención Preliminar de Paz firmada entre el Imperio de  Brasil y las Provincias Unidas (año 1828), delegados de la Banda Oriental y Montevideo, reunidos en Asamblea de carácter Legislativo y Constituyente, debían nombrar un Gobierno Provisorio y redactar una Constitución –conjunto de normas superiores que ocupan el primer lugar en la escala jerárquica y que, por consiguiente, no pueden ser modifica-das por el Legislador ordinario – de nuestro país. La Asamblea Constituyente Legislativa designada por los representantes del pueblo en 1828 en San José, designó gobernador provisional a José Rondeau, quien no garantizaba la neutralidad entre los dos caudillos (Rivera y Lavalleja) que aspiraban a la jefatura. El 26 de mayo de 1830 Brasil y Buenos Aires firmaron la aprobación de nuestra Constitución.
Aceptada la renuncia de Rondeau, en junio de 1830 Lavalleja fue reconocido como Gobernador y a Rivera se le designó Comandante General de la campaña
La primera Constitución 

El 18 de julio de 1830 se juró nuestra primera Constitución. A partir de ese momento la Provincia Oriental se organizó como Estado soberano e independiente, con el nombre de República Oriental del Uruguay. En aquella Constitución se define al estado como la asociación política de todos los ciudadanos comprendidos en su territorio, se afirma en la ley la independencia de todo poder extranjero y los derechos de los habitantes a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. La Constitución establecía un régimen unitario y la República estaba dividida en nueve departamentos.
El Estado tenía la religión católica y romana, pero se permitía la libertad de cultos. 
Con respecto a la ciudadanía, se establecía que eran ciudadanos naturales los hombres libres nacidos en el país; ciudadanos legales, los extranjeros, a los que se otorgaba ciudadanía por ley.
¿Quiénes votaban y cómo? 

En ese período la población total del territorio era de 74.000 habitantes; 14.000 de ellos vivían en Montevideo y los restantes 60.000 en la campaña. Los caudillos mencionados anteriormente iban a ser, sin lugar a dudas, los grandes protagonistas de esta época.
El número de personas que podía votar era muy reducido. No tenían derecho al voto los sirvientes a sueldo, los peones a jornal, los soldados de línea, los deudores del fisco ni las mujeres. En realidad, sólo tenían derecho a hacerlo los propietarios de terrenos o viviendas que supiesen leer o escribir, que por supuesto eran muy escasos.
Había una ausencia total de garantías para los actos eleccionarios. El padrón era elaborado por funcionarios del gobierno, había habitantes inscriptos que no existían y los comisarios detenían y encarcelaban por delitos menores a los que iban a votar en contra del gobierno. Siempre había diferencia de votos en el conteo.
Barrán comenta: “La Constitución y toda la estructura política anexa eran como una porcelana francesa bajo las pezuñas de un toro cimarrón.”
Se votaba en el atrio de la iglesia. El documento era la “balota” (hoy sustituida por la credencial), que carecía de foto y de huellas digitales. Se hacían largas filas, se votaba con la balota en mano y cuando se llegaba a la mesa el elector firmaba una lista afirmando que sabía leer y escribir y luego “cantaba” en voz alta la lista que votaba. Esto convertía a las elecciones en actos sin ninguna garantía. Por tal motivo votaba sólo el 5% o el 6% de la población. La gran mayoría del pueblo seguía a los caudillos y manifestaba su voluntad a través de revoluciones.